La Autoridad de la Competencia francesa multa a Luxottica y a otras marcas de gafas por fijar precios de venta

by Esther Pérez

La Autoridad de la Competencia Francesa (l’Autorité de la concurrence), el pasado 22 de julio ha sancionado a varias empresas del sector de monturas de gafas de sol y de vista por haber realizado dos prácticas anticompetitivas contrarias a lo dispuesto en los artículos L 420-1 del Código de Comercio francés y 101.1 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) consistente, en el primer caso, en un acuerdo vertical destinado a limitar la libertad de precios de los distribuidores y, en el segundo, un cártel vertical destinado a prohibir a los distribuidores vender sus productos de forma online.

En este sentido, el artículo 101.1 del TFUE dispone que “serán incompatibles con el mercado interior y quedarán prohibidos todos los acuerdos entre empresas, las decisiones de asociaciones de empresas y las prácticas concertadas que puedan afectar al comercio entre los Estados miembros y que tengan por objeto o efecto impedir, restringir o falsear el juego de la competencia dentro del mercado interior y, en particular, los que consistan en:

  1. fijar directa o indirectamente los precios de compra o de venta u otras condiciones de transacción;
  2. limitar o controlar la producción, el mercado, el desarrollo técnico o las inversiones;
  3. repartirse los mercados o las fuentes de abastecimiento;
  4. aplicar a terceros contratantes condiciones desiguales para prestaciones equivalentes, que ocasionen a éstos una desventaja competitiva;
  5. subordinar la celebración de contratos a la aceptación, por los otros contratantes, de prestaciones suplementarias que, por su naturaleza o según los usos mercantiles, no guarden relación alguna con el objeto de dichos contratos.

Conforme al artículo L 420-1 del Código de Comercio francés, se establece que: “se prohíben las acciones concertadas, los acuerdos, los entendimientos expresos o tácitos o las coaliciones, incluso a través de la intermediación directa o indirecta de una empresa del grupo situada fuera de Francia, cuando tengan por objeto o efecto impedir, restringir o falsear la competencia en un mercado, en particular cuando tiendan a:

1. Limitar el acceso al mercado o el libre ejercicio de la competencia por parte de otras empresas;
2. Impedir la fijación de los precios por el libre juego del mercado favoreciendo artificialmente su subida o bajada;
3. Limitar o controlar la producción, las salidas, las inversiones o el progreso técnico; y,
4. compartir mercados o fuentes de suministro.”

A este respecto, la Autoridad de la Competencia Francesa descubrió que Luxottica había “recomendado” precios a sus distribuidores y les había animado a mantener un determinado nivel de precios de venta al público. En particular, Luxottica habría celebrado acuerdos de distribución selectiva con sus distribuidores en los que: 1) se alentaba a mantener un cierto nivel de precios en las ventas al por menor y se prohibían los descuentos y las promociones; 2) se imponía a sus distribuidores restricciones en la publicidad de los precios; 3) se llevaban a cabo prácticas para controlar los precios de venta al público, solicitando la ayuda de sus distribuidores; 4) se intervenía a los distribuidores que no aplicaban los precios establecidos; y 5) se sancionaba a quienes ignoraban sus incentivos retrasando las entregas a sus tiendas o retirándoles su autorización para distribuir algunas de sus marcas.

Estas prácticas anticompetitivas revisten cierta gravedad debido a la repercusión que tiene restringir la libre competencia del mercado, las consecuencias que estas conductas tienen para los consumidores finales y también debido a los mecanismos de vigilancia y represalia establecidos para aquellos distribuidores que no siguieran las normas y procedimientos establecidos.

Hay que tener en cuenta que aunque los productos de óptica y gafas pueden agruparse en dos categorías: (i) artículos asimilados a productos sanitarios, conforme a la Directiva 93/42/CEE de 14 de junio de 1993, como son las lentes correctoras, monturas y lentes de contacto y (ii) artículos que no son productos sanitarios, como gafas de sol, gafas deportivas y productos para el cuidado de las lentes, este procedimiento se refiere únicamente a las monturas de las gafas graduadas y a las gafas de sol, no dotadas de lentes correctoras.

Para entender este procedimiento y la decisión de la Autoridad de la Competencia francesa hay que tener en cuenta cómo se organiza este sector. De este modo, en la fabricación y distribución de monturas de gafas y gafas de sol pueden intervenir tres tipos de actores: los propietarios de marcas, fabricantes y distribuidores.

En cuanto a la fabricación, algunas empresas, como Luxottica y Mikli, fabrican ellas mismas las gafas de las marcas que poseen. Otras, como Chanel, LVMH y Dior, prefieren o, hasta hace poco preferían, subcontratar la fabricación de las gafas vendidas con su marca a terceras empresas. En este caso, celebran un contrato de licencia de marca o de distribución, concediendo al fabricante una licencia en exclusiva para utilizar su marca en la fabricación y venta al por mayor de los productos, a cambio de un canon basado en el volumen de negocio generado por dichas ventas.

Sin perjuicio de lo anterior, recientemente, las grandes casas de lujo se han implicado en la producción de monturas, mientras que antes delegaban esta actividad, por lo que algunas han resuelto sus acuerdos de licencia con algunos fabricantes.

En cuanto a la distribución, algunos propietarios de marcas tienen sus propias tiendas donde venden parte de sus productos. Sin. embargo, este método sigue siendo marginal y los interesados suelen confiar la distribución de sus productos a los fabricantes que se benefician de la licencia de explotación. Los fabricantes, por su parte, suelen recurrir a distribuidores independientes para la distribución de sus productos propios o bajo licencia.

Para determinadas marcas, consideradas como “de alta gama” o “de lujo”, pueden crearse redes de distribución selectiva destinadas a proteger la reputación y el prestigio de estas marcas. Este tipo de distribución que se basa en un proceso de selección de los puntos de venta según criterios cualitativos, como el equipamiento de la tienda, su ubicación, la presentación de los productos y la formación del personal, suele imponerse al fabricante mediante acuerdos de licencia de marca.

Algunos distribuidores de gafas optan por operar como franquicia o sucursal de una cadena de ópticas o por unirse a un grupo cooperativo. Otros son independientes y se abastecen a través de una central de compras o de referencia.

En su mayoría, las gafas de sol y las gafas ópticas se distribuyen a través de tiendas físicas. Las ventas online se han ido desarrollando desde principios de la década de 2000, pero se prevé que sólo representen el 4% del mercado en valor en 2020.

En los últimos años, el mercado de las gafas ópticas ha sido testigo de una oleada de fusiones y adquisiciones, primero, en 2018, entre Essilor -entonces el principal fabricante y vendedor de gafas del mundo- y Luxottica -el principal fabricante de monturas de gafas del mundo-, y después, entre la nueva entidad resultante de esta combinación, EssilorLuxottica, y GrandVision -el líder europeo y número dos mundial en la distribución minorista de productos ópticos y de gafas, cuya combinación finalizó el 1 de julio de 2021. Esta fusión también afectó a algunos puntos de venta online.

En consecuencia, de la decisión de la Autoridad de la Competencia francesa se desprende el establecimiento de sanciones para Chanel, Luxottica y LVMH al considerar que las cláusulas de los acuerdos de licencia celebrados entre Chanel y Luxottica, por un lado, y entre LVMH y Logo, por otro, así como los acuerdos de distribución selectiva celebrados entre Luxottica y sus distribuidores autorizados para las marcas Chanel, Prada, Dolce & Gabbana y Bulgari, prohibían todos ellos la venta online de ciertos productos y constituían restricciones anticompetitivas graves.

Para determinar la sanción impuesta a todas estas empresas, se ha tenido en cuenta por la Autoridad de la Competencia francesa, en primer lugar, el hecho de que dichas prácticas tienen como consecuencia el cierre de un canal de comercialización en detrimento de los consumidores y de los distribuidores y limitan la competencia, principalmente la competencia intramarca. Por el contrario, también se ha considerado que el daño a la economía es limitado en la venta online debido a la escasa demanda de este canal de venta en el sector, al menos para las monturas de gafas.

En el siguiente cuadro (extraído de la decisión adoptada por la Autoridad de la Competencia francesa) se desprende que las sanciones impuestas ascienden a 125 millones de euros, y son las siguientes:

Empresas Sanción fijación precios Sanción prohibición de venta online
Luxottica 124.477.000 € 697.000 €
LVHM 500.000 €
Chanel * 130.000 €
Logo 0 € *
Total 125.804.000 €

Por tanto, la Autoridad de la Competencia francesa ha decidido sancionar a Luxottica y a otras marcas por las conductas que han llevado a cabo entre 2005 y 2014 basada principalmente en alentar la fijación de un cierto nivel de precios minoristas y perseguir y sancionar a los distribuidores que no cumplían con las normas que se establecían en los contratos de licencia y de distribución que celebraban con sus distribuidores.

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