Iconos inusuales de la moda: Isabel II

by Maje Pérez-Ramos

Imagen de portada: Isabel II fotografiada por Cecil Beaton, 1968. Victoria & Albert Museum

“La primera norma del buen gusto es vestirse de manera adecuada a la ocasión”

“Una reina no se viste para impresionar, no le hace falta”

Colin McDowell

 

El revuelo causado por la cuarta temporada de The Crown y la muy aplaudida elección el año pasado del vestido de novia de Beatriz de York (un traje de noche vintage de su real abuela de 1961), han atraído la atención del público sobre el fabuloso guardarropa “profesional” que Isabel II ha reunido al cabo de sus casi 70 años de reinado.

Según Jane Eastoe, autora de Elizabeth, reigning in style (Pavilion Books, 2012), “describir su vestuario y  el trabajo de sus modistas como extenso se queda corto; sólo en su primera gira por la Commonwealth la Reina llevó consigo 100 conjuntos nuevos. Desde entonces ha habido más de 170 giras de la Commonwealth, así como numerosas visitas de estado”. Aclaremos que en este artículo nos referiremos exclusivamente al vestuario que la reina utiliza para actos oficiales en calidad de Jefe de Estado y que como tal está sometido a numerosas reglas de protocolo y diplomacia. Por ejemplo, en una visita de estado a otro país se consideraría antidiplomático que la reina no luciera ropa creada ex profeso para la ocasión.

Independientemente de la opinión que suscite la monarquía como forma de gobierno cabe preguntarse cómo la mujer más fotografiada de la Historia ha surcado el siglo XX y parte del XXI sin una sola wardrobe malfunction. Y es que si hay una mujer capacitada para dar consejos sobre cómo mostrarse impecable en “el trabajo”, durante todas las etapas de la vida, esa es la reina Isabel.

Como dice Colin McDowell en A hundred years of royal style (Muller, Blond & White, 1985) “La regla de oro de la vestimenta real (y profesional, añadimos nosotros) es que las prendas deben ser cómodas, favorecedoras y aceptables.” Así de simple. La reina no es una mujer particularmente interesada en la moda, ni siquiera lo fue en su juventud. “Su ropa es su armadura y sólo se mira en el espejo para comprobar que todo está como debería estar” señala Eastoe. Sin embargo, ella y su equipo despliegan una capacidad de previsión y atención al detalle digna de un estilista profesional. Aquí van unas nociones de su modus operandi y algunas marcas de su confianza que le han servido para salir airosa tras toda una vida en el ojo público:

  • Varios diseñadores aseguran que la Reina pone a prueba las prendas en sus pruebas de vestuario para comprobar que cumplirán perfectamente su cometido: saluda, se sienta, sube y baja escaleras, etc.
  • En la misma línea, acostumbra a llevar a sus sombrereros al vehículo que va a utilizar en cada caso para mostrarles el espacio disponible para entrar y salir y el lugar en el que apoya la cabeza. Con ello se asegura de que las proporciones del tocado serán las correctas y que permanecerá en perfectas condiciones durante toda la jornada. Los sombreros son un elemento tan importante de sus estilismos que se cruzan apuestas sobre el color que llevará en cada uno de los días de Ascot, así como en las bodas reales. Por esta razón nadie sabe con antelación cómo será el modelo en cuestión hasta que llega el esperado día.
  • Siempre tiene en cuenta la climatología al elegir la vestimenta para cada ocasión. Especialmente cuando hacía visitas de estado, su guardarropa incluía diversas opciones para adaptarse al clima local y permitir cambios de última hora. También se sabe que para los climas más cálidos se cosían almohadillas desmontables en los vestidos para absorber el sudor y evitar manchas indiscretas.
  • Respecto al calzado, la reina juega sobre seguro con su proveedor de toda la vida, la legendaria firma británica Rayne rayneshoes.co.uk. Conocidos por su elegancia y comodidad, han trabajado con pesos pesados como Roger Vivier, quien diseñó el par que llevó en su coronación en 1952. Aunque a día de hoy la marca se dirige a un público mucho más joven siguen fabricando los zapatos de la reina (y reparando los que caen víctimas de los corgis de su majestad).
  • En cuanto a los bolsos, la colección de la reina asciende a unos doscientos modelos, los cuales repite una y otra vez. La marca londinense Launer ostenta el título de proveedor real desde 1968. Habituada a ser una firma conocida sólo entre un público muy específico, la firma de “la soga trenzada” (por el cierre característico de sus modelos) está viviendo un nuevo momento de gloria gracias a The Crown.

Para terminar, ningún referencia al vestuario de la reina Isabel sería completa sin mencionar a Margaret McDonald, el poder en la sombra en el guardarropa real durante buena parte del siglo XX. McDonald entró al servicio de la familia real como doncella de la nursery de la entonces princesa Isabel y cuando esta cumplió 16 años pasó al mando de su vestidor. Durante nada menos que sesenta y siete años esta formidable escocesa, descrita en su obituario en The Guardian en 1993 como “el azote de diseñadores y sombrereros”, hizo y deshizo velando siempre por el interés de la reina y controlando que ningún creador llegara a ejercer un monopolio en su guardarropa. Y es que detrás de una gran mujer siempre suele haber otra apoyándola.

Para saber más: Elizabeth, reigning in style, Jane Eastoe (Pavilion books, 2012)

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