Edith Head, poder y moda en Hollywood

by Maje Pérez-Ramos

“Un vestido debería ser lo bastante ceñido como para mostrar que eres una mujer y lo bastante suelto como para probar que eres una dama”.

“Puedes conseguir lo que quieras si te vistes para ello”

Edith Head

En este artículo haremos un breve repaso de la figura de Edith Head, una de las diseñadoras de vestuario cinematográfico más aclamadas del siglo XX y nombre de obligado conocimiento para todo amante del cine y la moda. Ella es, sin que muchos se lo hayan planteado, la razón por la que se ama el cine clásico, y su trabajo ha sido germinal para entender la evolución de la moda occidental del siglo pasado, modelando el gusto del público a través de la gran pantalla.

Aun hoy, su sombra se proyecta en las series de época más premiadas y exitosas de los últimos años (Mad Men, La maravillosa Sra. Maisel, Gambito de dama) y en el recuerdo de estrellas como Grace Kelly y Audrey Hepburn. Para dar una idea de de quién estamos hablando, Edith Head es la persona que más Oscars ha recibido de la historia, con ocho estatuillas y nada menos que 35 nominaciones al  mejor diseño de vestuario.

Nacida en California de padres judíos, el suyo es un ejemplo de adonde se puede llegar con talento y fe en una mismo. Si bien comenzó su vida profesional dando clases de francés en una escuela para niñas, tras una visita a los estudios de la Paramount vio claro que su futuro estaba en el departamento de vestuario de la productora. Dado que no tenía experiencia en diseño de moda, dibujo o arte, decidió formarse con clases nocturnas en el Chouinard Art Institute de L.A. Entretanto, y como a veces el fin sí justifica los medios, utilizó bocetos de sus compañeros para pasar una entrevista de trabajo, consiguiendo así un puesto como dibujante de sketches del estudio en 1924.

En los años siguientes fue consolidando su presencia en el estudio, ganando reconocimiento público y consiguiendo eclipsar a otros diseñadores rivales gracias a la conexión personal que conseguía forjar con todas las estrellas femeninas de la productora, quienes la apoyaban y recomendaban incluso, para trabajos puntuales en otros estudios.

Como directora de vestuario sus funciones consistían en formular la estética de las prendas y accesorios del filme y supervisar la ejecución y utilización de los mismo en todos aquellos que estaban frente a la cámara, desde el primer actor al último de los figurantes. Lógicamente, se volcaba en el desarrollo del vestuario de los actores y actrices principales, a las que acababa asesorando ampliamente en cuestiones de moda tanto para dentro como fuera de la pantalla. Así, una de las intervenciones más brillantes de la carrera de Edith Head, por ejemplo, es el vestuario de Grace Kelly para La ventana Indiscreta (1954), en la que los looks de su personaje, Lisa, hablan tanto o más que ella, reflejando, por contraste con los de James Stewart, las tensiones existentes en la pareja protagonista.

Así, el primero de los looks de Lisa, todo glamour y elegancia (ver galería de imágenes) coincide con una crisis de la pareja, mientras que al cierre del filme aparece feliz junto a él llevando vaqueros y camisa de cuadros para evidenciar que ha conseguido meterse a James Stewart en el bolsillo convenciéndolo de que no es demasiado sofisticada para la vida con él (secretamente está leyendo el Harper’s Bazaar). Este es el mérito del diseño de vestuario, que las prendas aporten solidez a los personajes y guarden coherencia con la personalidad de estos (en el cine y en la vida, en realidad…).

El talento de Edith Head está detrás de algunos de los filmes más inmortales de Hollywood: Eva al desnudo (1950), Desayuno con diamantes (1961), El hombre que mató a Liberty Valance (1962), El Dorado (1966)… así como las mejores películas de Alfred Hitchcock: la ya mencionada La Ventana Indiscreta (1954), Vértigo (1958) o Los pájaros (1963).

Mujer de carácter firme, cuando tras 44 años de éxitos en la Paramount, la productora se negó a renovar su contrato, con 70 años se pasó a la Universal Pictures por invitación de Hitchcock, en donde continuaría trabajando hasta su muerte a los 83 años. Más aun, en un hábil movimiento de creación de marca personal supo aprovechar su merecida fama entre el público con la publicación de dos libros en los que volcaba su sabiduría, The dress doctor (1959) y How to Dress for success (1967), que aun hoy pueden encontrarse.

La desbordante creatividad y el glamour de sus creaciones (ver galería de imágenes) contrasta con la sobriedad de su propia imagen en el ámbito profesional. Defensora del uniforme de trabajo, en su caso consistió en trajes de chaqueta lisos, maquillaje discreto pero elegante y el sempiterno flequillo recto acompañados de las gafas con cristales azul marino. Este inusual accesorio, que en los años del blanco y negro le ayudaba a ver cómo los colores se veían realmente en cámara se convirtió en su seña de identidad: con ellas ha pasado al imaginario de todo amante del cine e incluso de la animación, gracias al personaje de Edna Mode en Los Increíbles, un postrer homenaje de la industria a esta mujer a cuya labor tanto deben los mejores años de Hollywood.

Para saber más: Jorgensen, Jay (2010). Edith Head: The Fifty-Year Career of Hollywood’s Greatest Costume Designer. Running Press.

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2 comments

Alex 04/01/2021 - 18:01

Muy bueno.

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admin 05/28/2021 - 20:57

Muchas gracias 🙂

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